La medicina en la primera guerra mundial: avances y transformaciones

La Primera Guerra Mundial, que tuvo lugar entre 1914 y 1918, fue un conflicto que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Además de las consecuencias políticas y sociales, esta guerra también tuvo un gran impacto en el campo de la medicina y la salud. Los avances científicos y tecnológicos de la época permitieron el desarrollo de nuevas técnicas y tratamientos médicos que salvaron muchas vidas y mejoraron la atención sanitaria en el frente de batalla.

la medicina en la primera guerra mundial - Qué hacen las enfermeras en la Primera Guerra Mundial

Índice

La cirugía y el tratamiento de heridas

Uno de los aspectos más importantes en la medicina durante la Primera Guerra Mundial fue el tratamiento de las heridas de guerra. Antes de este conflicto, los médicos solían amputar sistemáticamente los miembros afectados sin frenar la gangrena. Sin embargo, durante la guerra, se empezó a optar por la conservación de los miembros afectados utilizando antisépticos como el Dakin para evitar infecciones.

Además, se llevaron a cabo avances significativos en la cirugía reconstructiva de la cara. Los soldados que sufrían heridas faciales graves, como Albert Jugon, recibieron tratamientos innovadores que incluían el uso de pedazos de piel extraídos del cráneo para rellenar los agujeros de la cara. Estas técnicas precursoras de la cirugía estética fueron desarrolladas por cirujanos como Léon Dufourmentel y Maurice Virenque.

El papel de las enfermeras

En la Primera Guerra Mundial, el papel de las enfermeras fue fundamental en la atención médica en el frente de batalla. Las enfermeras se movilizaron en gran número para cubrir las necesidades de la contienda, trabajando tanto en la retaguardia como en hospitales de campaña improvisados. Su labor contribuyó a la mejora de la salud de los soldados, aplicando medidas de higiene en las intervenciones sobre las heridas y utilizando nuevos medicamentos y técnicas de trabajo, como transfusiones sanguíneas.

La participación de las enfermeras en la guerra también tuvo un impacto en la transformación de la profesión. Al finalizar el conflicto, la enfermería había cambiado radicalmente sus principios y formas de actuar. Además, la presencia de las enfermeras en el frente de batalla y su participación en la atención médica de los soldados contribuyó a la lucha por la igualdad de los derechos sociales de las mujeres.

Secuelas físicas y psicológicas

La Primera Guerra Mundial dejó secuelas físicas y psicológicas en los soldados. Muchos de ellos regresaron del frente con heridas graves y mutilaciones. La atención médica y la rehabilitación de estos soldados fueron un desafío para la medicina de guerra de la época. Además de las secuelas físicas, muchos soldados sufrieron trastornos psicológicos debido a la violencia y el trauma vivido en el campo de batalla.

La comprensión de los trastornos psicológicos en los soldados llegó después de la guerra, con estudios como los realizados por Thomas Salmon en Estados Unidos. Sin embargo, la gestión de estos casos tuvo que esperar hasta después de la Segunda Guerra Mundial para desarrollarse de manera más efectiva.

La Primera Guerra Mundial representó un punto de inflexión en la medicina y la atención médica. Los avances científicos y tecnológicos de la época permitieron el desarrollo de nuevas técnicas y tratamientos que mejoraron la atención sanitaria en el frente de batalla. El papel de las enfermeras también fue fundamental en la atención médica de los soldados y en la transformación de la profesión. Sin embargo, la guerra dejó secuelas físicas y psicológicas en los soldados que requerían una atención médica especializada y una comprensión de los trastornos derivados del trauma de guerra.

La Primera Guerra Mundial fue un período de grandes avances y transformaciones en el campo de la medicina, que sentó las bases para la atención médica moderna en situaciones de conflicto y contribuyó al desarrollo de la cirugía reconstructiva y la atención de heridas graves.

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