La importancia de la medicina interna en hepatitis viral

La hepatitis viral aguda es una enfermedad que afecta al hígado y es causada por diferentes tipos de virus, como el hepatitis A, B, C, D y E. También puede ser causada por otros agentes infecciosos, bacterianos, parasitarios, fúngicos, tóxicos, enfermedades metabólicas, autoinmunes y alteraciones anatómicas. En Chile, la mayoría de los casos de hepatitis viral corresponden a la infección por el virus A.

Índice

Hepatitis A

El virus de la hepatitis A (VHA) es un virus pequeño que se transmite principalmente por vía fecal-oral, ya sea de persona a persona o a través de alimentos contaminados. La forma clínica más común de esta enfermedad es la anictérica o inaparente, que puede presentar síntomas como decaimiento, fiebre, anorexia, mialgias, vómitos, diarrea o dolor abdominal. En algunos casos, puede aparecer ictericia en el período ictérico. El período de incubación de la hepatitis A es de 15 a 45 días.

El diagnóstico de la hepatitis A se realiza a través de la elevación de las transaminasas, aunque este no es un criterio específico. La magnitud de la elevación no se relaciona con la gravedad de la infección. Otros exámenes que se pueden realizar son la hiperbilirrubinemia, las fosfatasas alcalinas y el tiempo de protrombina. El tratamiento para la hepatitis A es principalmente sintomático, ya que la enfermedad tiende a ser autolimitada y favorable en la mayoría de los casos.

La prevención de la hepatitis A se basa en medidas de saneamiento ambiental y control de higiene en los alimentos. También se recomienda la inmunización activa con vacuna atenuada, que proporciona protección durante al menos 15 a 20 años.

Hepatitis B

La hepatitis B es una infección viral que se transmite principalmente por vía parenteral, como transfusiones sanguíneas, drogadicción endovenosa, contacto sexual o transmisión vertical. La mayoría de los casos de hepatitis B evolucionan hacia la mejoría espontánea, pero aproximadamente el 29% puede convertirse en portador crónico o desarrollar hepatitis crónica. Esta última puede progresar a cirrosis o hepatocarcinoma.

No existe un tratamiento efectivo para la fase aguda de la hepatitis B, pero en algunos casos crónicos se ha utilizado interferón y lamivudina. La profilaxis para los grupos de alto riesgo se realiza con vacuna recombinante de alta eficacia.

Hepatitis C

La hepatitis C se transmite principalmente por vía parenteral, aunque también puede haber casos sin este antecedente. Esta enfermedad tiende a convertirse en crónica en aproximadamente el 80% de los casos, y puede desarrollar cirrosis hepática y cáncer de hígado. El tratamiento para la hepatitis C crónica se realiza con terapia combinada de interferón y ribavirina, con tasas de éxito que no superan el 30 o 40%.

La prevención de la hepatitis C se basa en el cuidado con lugares donde se realizan piercings, tatuajes y la manipulación de objetos cortopunzantes.

Hepatitis D y E

El virus de la hepatitis D es una partícula de ARN incompleta que requiere la cobertura del antígeno de superficie B. Esta coinfección empeora la evolución de la hepatitis B y no existe un tratamiento específico para ella.

La hepatitis E es una enfermedad de transmisión entérica que afecta principalmente a adultos jóvenes y puede ser mortal en las embarazadas. Es de baja frecuencia en Chile.

Hospitalización y prevención

En cuanto a la hospitalización, se sugiere hospitalizar a aquellos pacientes con síntomas iniciales severos, como deshidratación o dolor abdominal intenso, y aquellos con antecedentes de enfermedades hepáticas previas. También se debe derivar al especialista a los pacientes con formas muy sintomáticas, prolongadas, febriles, cuando la IgM VHA es negativa o existen antecedentes de cuadros ictéricos previos, transfusiones o son niños recién nacidos o lactantes menores de dos años.

La prevención de las hepatitis virales se basa en medidas de saneamiento ambiental y control de higiene con los alimentos. También se recomienda la inmunización activa con vacunas específicas para cada tipo de hepatitis, como la vacuna para la hepatitis A y B. Estas vacunas proporcionan una protección duradera y son eficaces para prevenir la transmisión de estos virus.

La hepatitis es una enfermedad inflamatoria del hígado causada por diferentes virus. La hepatitis A, B, C, D y E son los tipos más comunes de hepatitis viral. La hepatitis A es la menos grave y tiene cura, mientras que la hepatitis B y C son las más peligrosas, ya que pueden convertirse en enfermedades crónicas y provocar complicaciones graves. El diagnóstico y tratamiento de las hepatitis virales requiere la intervención de especialistas en medicina interna para realizar un manejo adecuado de la enfermedad. Además, la prevención de estas enfermedades es fundamental para evitar su propagación, y se basa en medidas de saneamiento ambiental y vacunación.

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