Epistaxis en medicina: causas, síntomas y tratamiento

La epistaxis, también conocida como sangrado nasal, es un problema frecuente que puede generar preocupación, especialmente en pacientes pediátricos. En la mayoría de los casos, los sangrados nasales son leves y se detienen por sí solos. Sin embargo, en algunos casos pueden ser recurrentes y requerir atención médica. En este artículo, discutiremos qué es la epistaxis, por qué se produce, sus causas, síntomas y opciones de tratamiento.

Índice

¿Qué es la epistaxis y por qué se produce?

La epistaxis se refiere a cualquier tipo de sangrado que proviene de las fosas nasales. La nariz contiene una gran cantidad de vasos sanguíneos, lo que la hace propensa a sangrar. El sangrado nasal puede ocurrir debido a diferentes factores, como el clima seco, el uso crónico de descongestionantes nasales y diversas condiciones médicas.

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La rica vascularización de las fosas nasales proviene de ramas arteriales de la carótida interna y externa. La parte más anterior del tabique nasal, conocida como área de Kiesselbach, es el sitio donde se originan la mayoría de los sangrados nasales.

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Causas de la epistaxis

Existen diferentes causas de la epistaxis, que pueden ser locales o generales.

Causas locales:

  • Procesos infeciosos-inflamatorios nasales, como rinosinusitis y enfermedades granulomatosas.
  • Anomalías septales, como desviaciones o perforaciones del tabique nasal.
  • Tumores benignos o malignos de las fosas y senos paranasales.
  • Cuerpos extraños intranasales.
  • Traumas nasales-faciales, ya sean accidentales o quirúrgicos.
  • Rinitis seca y atrófica.

Causas generales:

  • Discrasias sanguíneas, como las hemofilias o el uso de anticoagulantes.
  • Enfermedades vasculotensionales, como la hipertensión arterial y la vasculopatía diabética.
  • Anomalías vasculares, como la enfermedad de Rendu-Osler-Weber y malformaciones arteriovenosas.
  • Cambios hormonales, como los que ocurren durante la pubertad y el embarazo.

Síntomas de la epistaxis

Los sangrados nasales suelen ser leves y autolimitados. Los síntomas más comunes incluyen la salida de sangre por una de las narinas y, en casos más severos, la salida de sangre por la boca debido al reflujo de la sangre hacia la nasofaringe. Los pacientes también pueden experimentar mareos, sudoración, taquicardia, hipotensión, náuseas y vómitos debido a la deglución de la sangre.

Diagnóstico de la epistaxis

El diagnóstico de la epistaxis se basa en la evaluación de la severidad del sangrado y su impacto hemodinámico en el paciente. En casos más leves, suele ser suficiente con una rinoscopia anterior para identificar la localización del sangrado. En casos más severos, puede ser necesaria una endoscopia nasal y la exploración de la orofaringe. En ocasiones, el médico puede utilizar algodón con vasoconstrictor tópico o un aspirador para eliminar los coágulos y explorar mejor las fosas nasales.

Tratamiento de la epistaxis

El tratamiento de la epistaxis dependerá de la causa, la localización y la severidad del sangrado.

En casos leves, se puede detener el sangrado aplicando presión sobre la fosa nasal afectada durante 15-20 minutos.

En casos más severos, se puede realizar una cauterización química con nitrato de plata para detener el sangrado. También se pueden utilizar diferentes tipos de taponamientos nasales, como el taponamiento anterior o posterior, dependiendo de la ubicación del sangrado. En casos más graves, puede ser necesario el ingreso hospitalario del paciente para un control más intensivo.

En algunos casos, puede ser necesario realizar un tratamiento quirúrgico para controlar el sangrado. Esto puede incluir la electrocoagulación con pinza monopolar o bipolar, la ligadura arterial o la fotocoagulación con láser.

Recomendaciones para pacientes

Tener en cuenta algunas recomendaciones para prevenir los sangrados nasales y minimizar su impacto:

  • Mantener una buena hidratación y evitar ambientes muy secos.
  • Evitar el uso crónico de descongestionantes nasales.
  • No introducir objetos extraños en la nariz.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco, ya que pueden irritar las fosas nasales.
  • Consultar a un médico si los sangrados nasales son recurrentes o severos.

La epistaxis es un problema común que puede generar preocupación, pero en la mayoría de los casos no es grave y se puede controlar con medidas simples. Sin embargo, es importante consultar a un médico si los sangrados son recurrentes o severos. El tratamiento de la epistaxis dependerá de la causa y la gravedad del sangrado, y puede incluir desde medidas conservadoras hasta procedimientos quirúrgicos. Siguiendo las recomendaciones adecuadas, se pueden prevenir los sangrados nasales y mantener una buena salud nasal.

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